AREA 51
Klas-TV, Las Vegas, Nevada, Marzo de 1989.
Un hombre con la cara ensombrecida y que oculta
su identidad tras el pseudónimo de Dennis, aparece
en las pantallas de una pequeña emisora de televisión
local de Las Vegas ofreciendo unas sorprendentes declaraciones.
El periodista que le entrevista, George Knapp, es
un hombre de reconocido prestigio en su comunidad.
De hecho, durante los últimos meses Knapp ha estado
envuelto en la investigación de un asunto cada vez
más polémico: la existencia de pruebas aeronáuticas
secretas, de alcance y efectos sobre la población
desconocidos, en el interior de la base de máxima
seguridad de Nellis, a 130 kilometros al norte de
Las Vegas.
-"Exactamente, ¿que está sucediendo alli?"
pregunta Knapp al misterioso invitado, que asegura además
ser un cientifico empleado en Nellis e implicado en esas
pruebas de aviación.
-"Bueno... allí hay varios platillos volantes,
actualmente son nueve y son de origen extraterrestre.
Están siendo desmantelados y algunos se encuentran
en varios estados de despiece, construidos con otros
elementos. Se les hacen pruebas de vuelo y están
siendo analizados. Alguno está intacto al 100% y
funciona perfectamente. Los otros se han llevado a
otro lugar. He estado relacionado principalmente
con trabajos sobre su propulsión y fuente de energía.
Al menos, por lo que yo recuerdo, más o menos la
mitad funcionaban y la otra mitad se están
desmontando para estudiar sus componentes."
-"¿De dónde han obtenido esos platillos?" (pregunta Knapp).
"¿Cómo han llegado a manos del Gobierno?"
-"No tengo la menor idea. Debe entender que la
información está muy compartimentada y a mi
sólo se me permitió acceder a la información
que tenía que ver con mi trabajo."
-"Quiero decir que... ¿no podría nuestro Gobierno haberlos
fabricado, en vez de obtenerlos de seres extraterrestres?"
-"Totalmente imposible. El sistema de propulsión está
basado en la gravedad: la fuente de energía es un
reactor de antimateria. Esta tecnología no existe, en
absoluto. De hecho, una de las razones por las que
estoy saliendo a la luz con esta información es que no
sólo es un crimen contra el pueblo norteamericano
ocultar estas pruebas, es un crimen contra la comunidad
científica en el que he tomado parte durante algún
tiempo al tratar de duplicar esos sistemas. Ahora ya
existen y están en manos del Gobierno."
EL HOMBRE DEL AREA 51
No, no se trata de un diálogo de la serie de televisión
Expediente X, aunque bien podría serlo. Se trata, por el contrario de las primeras declaraciones
públicas de un joven físico norteamericano que, en noviembre
de 1989, se identificaría finalmente como Robert Lazar.
De hecho, Lazar fué expulsado por sus superiores de la base
de Nellis un més después de efectuar sus anónimas declaraciones, borrándose tras él todo rastro sobre su
actividad con los militares.
Pese a que los investigadores pudieron comprobar que trabajó en proyectos de máxima seguridad para una empresa asociada a los laboratorios militares Sandia, en Nuevo Mexico, sus
credenciales en el Instituto Tecnológico de Massachussetts (MIT) y el Instituto Californiano de Tecnología (CalTech)
desaparecieron tras su expulsión. De hecho, denunció reiteradamente el acoso al que estaba siendo sometido por sus
ex-jefes y decidió dar todo lujo de detalles a la opinión pública sobre su trabajo secreto, en justa venganza.
Lazar es un personaje extraño. Salido del anonimato a finales
de la decada de los 80, narra con soltura cómo entre finales de 1988 y abril de 1989 trabajó en una zona conocida como S-4,
cerca del lago Papoose. En ese enclave de la base Nellis descubrió que los nueve discos capturados que él vió funcionaban con un combustible extraído de un elemento químico
inexistente en la Tierra: el 115.
Oficialmente nuestros cientificos sintetizaron el elemento 112 en Febrero de 1996 en el acelerador de iones pesados de Darmstadt (Alemania), anunciando que ya estábamos en la antesala de la "isla de la estabilidad" de los elementos periódicos que, en teoría, se abrirá con el 114.
según Lazar, el 115 es efectivamente, un elemento estable
que alimenta el reactor de antimateria de los OVNIS capturados. Se trata -según las complejas explicaciones de Lazar- de un motor que genera "ondas A de gravedad", que son
las que permiten las "maniobras imposibles" tradicionalmente
atribuidas a los OVNIS.
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PLATILLOS MILITARES ¿EXTRATERRESTRES?
Precisamente son esa clase de maniobras las que los
habitantes de los pueblos cercanos a la base de Nellis
han visto hacer a las extrañas luces que, muchas noches, surgen de una región de sus instalaciones conocida popularmente
como "Área 51". Se trata de bolas luminosas que se desplazan
a gran velocidad, en silencio, y que se detienen bruscamente
o flotan durante minutos en el aire. A veces, en noches de luna, algunos testigos próximos a ellas han visto un perfil
triangular tras la luz que despiden...
El "Área 51" o "Dreamland" (tierra de los sueños)
comenzó a atraer la atención de la comunidad ufológica
durante la segunda mitad de los años 80. En aquellos
años acababa de surgir la llamada "lunatic fringe" norteamericana, esto es, una corriente de lunáticos
que afirmaba que el Gobierno de Estados Unidos había
hecho un pacto con extraterrestres en virtud del cual
estaban recibiendo alta tecnología alienígena a cambio
de rehenes humanos. Esa alta tecnología -denunciaba
esta misma lunatic fringe- era conocida ya desde el
accidente de un OVNI en Rosswell (Nuevo Mexico) en
julio de 1947 y venía siendo probada en secreto en las
instalaciones subterraneas del "Área 51", junto al lago Groom,
desde hacía décadas.
Lo cierto es que tan sólo ha aparecido una vez la denominación "Área 51" en un mapa del ejército norteamericano. Fué con motivo de una visita oficial a Nellis que, en 1962, realizó
John F. Kennedy a Nevada. Desde entonces hasta hoy todos los
comentarios oficiales han estado orientados a desmentir la
existencia de semejantes instalaciones, que -paradojicamente-
son perfectamente visibles desde algunas montañas cercanas.
Precisamente para ahuyentar tanto a los "buscadores de OVNIS"
como a los interesados en fotografiar algún que otro prototipo
militar ultrasecreto, en 1984 la USAF se apoderó de más de 89.000 acres de terreno alrededor del "Área 51", disponiendo en toda la zona de una tupida red de vigilancia que incluye
sensores de movimiento, microfonos ultrasensibles, y patrullas armadas a bordo de jeeps Cherokee blancos, con "licencia para matar".
Y ha sido precisamente esa impenetrabilidad de las instalaciones, asi como la negativa de los militares a
reconocer su existencia, lo que ha alentado rumores como el
de la cooperación de Estados Unidos con extraterrestres.
UN EXPEDIENTE X
La opinión pública norteamericana y su clase política son conscientes de la existencia de esta zona secreta desde hace poco tiempo. Hasta 1994 el departamento de Defensa no reconoció abiertamente su existencia y han tenido que pasar por sus tierras desde El Show de Larry King hasta la cadena de televisión ABC para sensibilizar a los ciudadanos estadounidenses sobre lo mucho que su gobierno les oculta.
No obstante, la "guinda" al interés de los medios de comunicación en el Área 51 la puso a mediados de 1994 Chris Carter, creador
de la serie de televisión Expediente X, al inspirarse en esta zona militar para redactar el guión del segundo capitulo de su serie. En Garganta Profunda, los agentes Mulder y Scully se enfrentan a la desaparición de un piloto militar que participa en pruebas de prototipos de alta tecnología en la inexistente base de "Ellens" (el parecido con Nellis es más que fortuito), y que se saldan con la expulsión de los agentes del FBI de las inmediaciones de la base.
Paradojicamente, aunque el tema del Área 51 aflora a medios de comunicación de todo el mundo, los militares -como dice uno de los lemas de la serie de Carter- "niegan todo conocimiento".
¿Acaso por los ensayos con tecnología híbrida denunciada por Bob Lazar? ¿O por otras pruebas, aún más ocultables, y de las que no se quiere dar cuenta al contribuyente norteamericano?.

Instalaciones del Area 51 junto al lago seco
Groom Lake.
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